
Por algún motivo que aún no tengo muy claro estaba casi seguro de que el mar aquí no estaría helado. Que no, que eso es cosas de los ríos, que el mar es muy grande y tampoco estamos en el polo...además estos días el tiempo ha sido bastante agradable rozando los 0 grados más de un día...así con esas me dirigí yo a la isla de krestosky, una de las muchas con las que cuenta esta gran ciudad en el delta de su río.
Desembocadura del brazo grande del Neva en el golfo de FinladiaY es que eso es lo que quería hacer hoy: ver el mar. Se supone que esta es una ciudad marítima pero no había visto ni rastro del mar hasta la fecha. Y me apetecía pasear por la orilla, ver las olas, escuchar a las gaviotas, cosas así...pensaba que algo de hielo abría, pero que mar lo que es mar si que se vería. Que equivocado estaba.
LLegar a la orilla del mar aquí no es cosa fácil. El centro de la ciudad está apartado de la zona costera, y mucha de ella está formada tán solo por una sucesión de puertos y zonas de atraque para barcos, atolones de cemento y cosas así...Así que encontrar un lugar por el pasear junto a la costa es tarea difícil. Pero lo encontré.
En la isla antes mencionada hay un camino que recorre un parque gigantesco con diversas atraciones como carruselas, pista de patinaje y puestecillos de comida.


Al final del paseo, se levanta imponente un esqueleto fantasmal del que será el nuevo estadio del Zenit y una de las sedes del mundial de fútbol 2018.

El estadio está rodeado de agua. Por un lado, un canal, por el otro, el Neva, y por su parte trasera, el mar abierto del golfo de Finlandia. Allí me dirigí esperando ver olas pero la realidad que me encontré fue bien distinta:



El desierto de hielo se extendía kilómetros y kilómetros cubriendo todo el golfo a ambos lados. La desembocadura del brazo principal del Neva se junta con el mar en un beso helado que hace sentir a uno como si fuera Admunsen en su camino al centro de la antártida. Es una visión espectácular, un paraiso blanco que se pierde hasta donde la vista alcanza. Lo más parecido que he visto en mi vida es el rincón del alma y del tiempo en la mítica bola de dragón, donde nuestro amigo goku se iba a entrenar cuando venían los malos.
Lo más increíble de todo es que hay mucha gente que se aventura no sólo a adentrarse mucho en el mar helado, sino incluso a prácticar algún deporte, como patinaje, carreras de quads, esquí impulsado por paracaídas...Alucinante.
A parte de las congeladas visiones que esta ciudad ofrece, también he tenido tiempo en los últimos días de visitar un poco más los entresijos y callejuelas de San Petersburgo, especialmente alrededor de Sannaya Ploschnad dónde se producen los hechos del libro que me estoy leyendo, crimen y castigo. Algunos sitios son bastante chulos y merecen las pena.
El atormentado estudiante Raskolnikov posa junto a la estatua de Dostoiesky, su creador
Mercadillo, al fin !!!

Iglesia de Vladimirskaya, junto a mi Hostal, y mi entrada de todos los dias al metro
También finalmente visité el interior de la inglesia de la sangre derramada, levantada en el lugar dónde asesinaron al Zar Alejandro II. Es muy bonita por dentro, llena de colorines y totalmente decorada con mosaicos, pero los 250 rublos por entran escuecen que no veas.

En fin, que esta ciudad no deja de sorprenderme. Me gustaría volver a escribir pronto, pero este martes no libro porque el jueves, viernes y sábado es fiesta, y en esos días me marcho a unas conferencias con AIESEC. Cuidaos todos mucho.
¡Maravilloso, unas fotos espectaculares!
ResponderEliminarEnvidio la oportunidad que estás teniendo de vivir y explorar esas gélidas tierras, y me alegro mucho de que tú puedas hacerlo y nos acerques de alguna manera a ese impresionante lugar.
Un besazo!*
Es un buen lugar para morir, sin duda.
ResponderEliminarya estoy aqui, y he leido todo todo :)
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